Connecting Finance and NaturalCcapital: A Supplement to the Natural Capital Protocol

Primer marco armonizado que conecta al sector financiero y el capital natural

Hoy ha sido presentado en España el Suplemento del sector financiero del Natural Capital Protocol, un marco para facilitar a las instituciones financieras (IF) la medición y valoración de los impactos (positivos y negativos) que sus carteras de inversión tienen sobre el capital natural, así como las dependencias que tienen de él.

En la elaboración de Conectar las finanzas y el capital natural: Un suplemento del Natural Capital Protocol ha participado Bankinter, con el único caso de estudio desarrollado por un banco español, que ha sido implementado por Ecoacsa.

El evento ha contado con la presencia de Ignacio Torres, subdirector de la Fundación Biodiversidad; José Manuel Marqués, director de la División de Innovación Financiera del Banco de España; Bettina Kretschmer, Socio-Economic Analyst de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea; Mark Gough, Executive Director de Natural Capital Coalition; David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa; Raquel Azcárraga, directora de Sostenibilidad de Bankinter; y Jacobo Díaz, subdirector de Bankinter.

Connecting Finance and NaturalCcapital: A Supplement to the Natural Capital ProtocolEl documento es fruto de una colaboración entre la Natural Capital Coalition, Natural Capital Finance Alliance (NCFA) y VBDO (Asociación de Inversores para un Desarrollo Sostenible de los Países Bajos). Ha sido desarrollado en un contexto en el que cada vez está más reconocido el rol que el capital natural y los numerosos beneficios que proporcionan a la sociedad juegan en el sustento de economías y sociedades prósperas.

Guía para ayudar a las IF a cumplir el Plan de Acción sobre Finanzas Sostenibles

El Plan de Acción Sobre Finanzas Sostenibles, lanzado en marzo de 2018 por la CE, ha contribuido significativamente al mayor interés de las IF por impulsar buenas prácticas en toda la economía que conduzcan a un desarrollo sostenible. El Plan tiene en cuenta trabajo relevante desarrollado por grupos de expertos en materia de clima, medioambiente y finanzas sostenibles como las directrices sobre reporte no financiero adoptadas por la CE en junio de 2017 y el informe final de recomendaciones del Task Force on Climate-related Finance Disclosure (TFCD) para facilitar la divulgación de información no financiera relacionada con el clima de cualquier sector y jurisdicción. 

Este es precisamente el propósito del Suplemento Financiero del Natural Capital Protocol: facilitar una guía para que las IF adopten un enfoque de sistemas más integrado sobre sus impactos y dependencias del capital natural. Las recomendaciones del TFCD pueden ser implementadas conjuntamente con el suplemento.

El marco propuesto permite a las IF generar información creíble, fiable y procesable para informar decisiones sobre riesgos físicos, reputacionales, operativos y legales.

La metodología aportada por el Suplemento Financiero del Natural Capital Protocol se basa en cuatro etapas:

  • Etapa 1: Definir el marco y el porqué: ¿cómo es de relevante el capital natural para la compañía? ¿Qué se persigue con la aplicación del Protocolo Por ejemplo: anticipar costes asociados a sanciones económicas, beneficios reputacionales, etc.?
  • Etapa 2: Definir el objetivo y alcance de la evaluación (zonas geográficas) y determinar qué impactos y dependencias del negocio sobre el capital natural son relevantes para la compañía.
  • Etapa 3: Definir qué indicadores son los adecuados para medir, cuantificar y y valorar los impactos y dependencias de la compañía sobre el capital natural. La guía incluye un amplio catálogo de indicadores validados por Naciones Unidas para la cuantificación de los parámetros de prácticamente todos los sectores.
  • Etapa 4: Interpretación y evaluación del resultados: ¿Cumplen el objetivo?  ¿Cuales son las implicaciones para la toma de decisiones y la comunicación? ¿Debería aceptar o rechazar una operación, establecer políticas sectoriales de inversión, etc…?

Contribución de Bankinter

Bankinter y Ecoacsa han participado en la elaboración del Suplemento Financiero del Natural Capital Protocol mediante un caso práctico centrado en la etapa 2 (definir  el objetivo y el alcance). Para ello, se han analizado 87 sectores de inversión del banco adscritos al CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), en los que Bankinter tiene sus 641 líneas de inversión.

El trabajo realizado ha permitido analizar los 87 sectores y establecer un ranking de mayor a menor (o incluso nulo) impacto en el capital natural.

La aplicación del Natural Capital Protocol ha servido a Bankinter para identificar, medir y valorar numerosos indicadores de servicios ecosistémicos que normalmente no son recogidos por otros sistemas de evaluación disponibles. Esto le ha aportado datos reales, basados en metodologías y mediciones robustas, de gran valor para el reporting de información no financiera a los inversores y resto de stakeholders.

Tras este paso, Bankinter dará continuidad al trabajo iniciado con el fin de completar la construcción de un sistema interno de medición de impacto de inversiones en el capital natural. Para ello, en un futuro iniciará la siguiente fase que marca el Natural Capital Protocol: desarrollar herramientas de medición para cuantificar el peso específico de estos sectores en su cartera de inversión y el impacto de cada una de estas inversiones en el capital natural.

La presentación de el Suplemento Financiero del Natural Capital Protocol se enmarca dentro de las acciones de The Hub, punto de conexión del Natural Capital Factory —plataforma regional española de la Natural Capital Coalition, con el movimiento del capital natural en Europa y resto del mundo y altavoz de las noticias sobre nuevas herramientas sobre valoración del capital natural.

«La comunidad financiera está dándose cuenta de que tener en cuenta tanto los riesgos como las oportunidades ligadas al cambio global que se está produciendo es absolutamente rentable»

Ignacio Torres, subdirector de la Fundación Biodiversidad.En la apertura del acto, Ignacio Torres, subdirector de la Fundación Biodiversidad, destacó que «hace muchos años que queríamos participar en este debate que está teniendo lugar hoy, donde una entidad financiera nos cuenta su caso de estudio y nos habla de conceptos que para nosotros son clave sobre lo que tienen que ser las políticas y hacia dónde debe avanzar la sociedad. Que sea el sector financiero el que esté tomando esta iniciativa como motor de cambio y trasversal a todos los sectores nos parece que es muy relevante».

A continuación, puso en contexto la importancia de España como referente mundial en materia de biodiversidad, ya que se encuentra entre los 25 puntos calientes de biodiversidad existentes en el planeta. «Tenemos más de 85 000 especies que suponen más del 50 % de las especies existentes en la Unión Europea y un 80 % de las plantas vasculares del entorno comunitario», continuó y, además, «somos el país que más aporta a la Red Natura 2000, con un 27 % de la superficie terrestre protegida y más del 12 % del espacio marino bajo protección».

La relevancia que el capital natural tiene para todos los sectores y espectros sociales está fuera de toda duda para el directivo de la fundación adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica, quien reforzó su argumentación apoyándose en la ciencia y en casos reales protagonizados por instituciones financieras. Así, recordó que el análisis más ambicioso a escala global sobre el estado de los ecosistemas del mundo, la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, concluyó que la degradación de los ecosistemas habida en los últimos 50 años ha sido la más rápida que jamás haya tenido lugar en la historia de la tierra, cuyos efectos derivaron en lo que se considera la sexta gran extinción masiva de especies habida en el planeta.

Asimismo, hizo referencia al informe TEEB (The Economics of Ecosystems and Biodiversity —La economía de los ecosistemas y la biodiversidad), que reveló «números muy impactantes. Por ejemplo, la degradación que se ha producido sobre los ecosistemas y la biodiversidad representará el 18 % de la economía global para 2050. Esto implica entre 2 y 6 billones de EUR al año».

El ejemplo elegido por Torres para ilustrar el peso del capital natural para la economía y la sociedad fue el protagonizado por un banco holandés, «que se dio cuenta de que los agricultures no estaban devolviendo los créditos que les habían concedido para sus explotaciones en países en desarrollo. El motivo se debía a que inundaciones, riadas y la climatología adversa estaban impidiendo a los agricultores obtener los rendimientos esperados, por lo que no podían hacer frente a los créditos. Lo que ha hecho este banco es invertir en biodiversidad en los lugares afectados y exigir que se garantice su continuidad y buen estado a muy largo plazo. De ese modo, también asegura la devolución de los créditos otorgados».

Al hilo de esto, el subdirector de la Fundación Biodiversidad resaltó que «la comunidad financiera está viendo que tener en cuenta tanto los riesgos como las oportunidades derivadas del cambio global es absolutamente rentable. El reto es que el sector financiero integre el concepto de la sostenibilidad en la ecuación, porque si no, resultará mucho más gravosa la inacción o hacer modificaciones importantes en la asunción de riesgos u oportunidades».

Para concluir, Torres recordó que su fundación impulsa la Iniciativa Española de Empresa y Biodiversidad (IEEB), «en la que desgraciadamente aún no tenemos ningún miembro del sector financiero. En la actualidad, hay 22 grandes empresas y no queremos que se adhiera cualquier compañía, sino aquellas que sumen, que sean capaces de cambiar el modelo y que sean ejemplificases sobre lo que hay que hacer en el futuro. Invitamos al sector financiero que se sume a la IEEB, que deje claro que la biodiversidad forma parte del ADN de la empresa y que muestre cómo está trabajando por ello, de manera que sea un actor más en este ámbito de cara a sus proveedores y usuarios».

«Existe cada vez mayor reconocimiento de que los aspectos ambientales y sus riesgos asociados son materiales desde el punto de vista financiero»

Bettina Krestchmer, analista socioeconómica de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, explicó por qué es necesario impulsar unas finanzas sostenibles incidiendo en que existe cada vez mayor reconocimiento de que los aspectos ambientales y sus riesgos asociados pueden ser materiales desde el punto de vista financiero. Como el cambio climático —a través de riesgos físicos y de transición—, la escasa de agua, la pérdida de biodiversidad… Y que estos riesgos pueden afectar a las compañías de forma individual, pero también a los inversores y al sistema financiero en su totalidad.

Bettina Kretschmer, analista socioeconómica de la Dirección General de Medioambiente de la Comisión EuropeaLa portavoz comunitaria hizo hincapié en que, aparte de riesgos, la consideración de los aspectos ambientales también tiene vinculadas «importantes oportunidades como la economía circular, la eficiencia energética, el ahorro de costes o la mitigación del cambio climático».

A continuación, reseñó que para impulsar el desarrollo sostenible en el largo plazo, existe la necesidad de una mayor transparencia sobre lo que hacen los mercados financieros, en materia de compliance y reporting y sobre la temporalidad de sus acciones. Para apoyar esta misión, la CE creó el High-Level Expert Group (HLEG) sobre finanzas sostenibles en septiembre de 2016.

Otras medida emprendida por la CE para impulsar la discusión sobre las finanzas sostenibles al más alto nivel es el Plan de Acción sobre Finanzas Sostenible (lanzado el pasado marzo), en cuyo marco se trabaja «en la elaboración de una taxonomía que defina qué actividades económicas se pueden calificar como “sostenibles” desde el punto de vista ambiental y bajo qué condiciones».

Para apoyar el trabajo de la CE en esta materia, se creyó un grupo técnico de expertos integrado por 35 especialistas que, aparte de centrarse en el desarrollo del sistema de clasificación para los de los activos sostenibles, «también está trabajando en estándares de bonos verdes de la UE; en índices de referencia sobre estrategias bajas en carbono; en cómo los inversores deben integrar factores ambientales, sociales y de gobierno en sus procesos de toma de decisión y, finalmente, en la orientación para mejorar la divulgación corporativa y la información relacionada con el clima.  Sobre este último aspecto, existe bastante debate con el fin de alinear las Directivas de la UE con las recomendaciones realizadas por el Task Force on Climate-related Disclosure», apuntó. Este grupo de expertos tendrá listo el resultado de su análisis entre junio y finales de 2019 y, posteriormente, se creará una plataforma de finanzas verdes sostenibles para mantener el debate a largo plazo en el mercado, avanzó Krestchmer.

En relación a la taxonomía, término que reconoció que «quizá no sea muy afortunado para los biólogos, pero que ha sido con el que se ha decidido trabajar», la idea de las directrices es que las “actividades económicas sostenibles”:

— Contribuyan de forma sustancial a uno de los siguientes seis objetivos: mitigación y adaptación al cambio climático; gestión y conservación de los recursos hídricos; economía circular y prevención de los residuos; prevención y control de la contaminación y conservación de hábitats naturales sanos.

— No dañen de manera significativa cualquiera de los seis objetivos mencionados. A este respecto, reconoció que se trata de un aspecto muy importante porque «no queremos acelerar el cambio climático. La bioenergía es un ejemplo que podría ser perjudicial para la biodiversidad, por lo que debemos pensar con cuidado sobre este tema».

Respetar algunos aspectos sociales y de gobernanza de la sostenibilidad, «de forma que cuando se identifiquen actividades que promueven el medioambiente, esas salvaguardas que aseguren que se están teniendo en consideración también unos mínimos estándares sociales».

— Cumplir los criterios técnicos de la CE para determinar si una actividad contribuye de manera notable a la sostenibilidad o tiene a un daño importante.

Otra de las áreas de trabajo del grupo técnico es aclarar que los inversores deben considerar los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG o ESG, por sus siglas en inglés) en sus decisiones y ser más transparentes con el cliente final. Adicionalmente, los especialistas también están abordando los estándares y etiquetas de los productos financieros verdes. La previsión es que el informe sobre los Green Bond Standards esté disponible en el primer cuatrimestre de 2019 y  la etiqueta ecológica para productos financieros aclarará a los consumidores que determinados productos tienen un menor impacto ambiental. «Se ha tomado la decisión de extender también este trabajo a los productos de inversión. Recientemente han sido lanzados unos criterios sobre ecoetiquetas y se estima que estén disponibles en el primer cuatrimestre de 2020», adelantó Krestchmer.

Con el fin de reforzar la divulgación en materia de sostenibilidad, la Directiva de información no financiera e igualdad de la CE exige a las grandes compañías la divulgación sobre factores ASG.  Además, en junio de 2017 la Comisión publicó unas directrices que no son vinculantes y, posteriormente, el Plan de Acción sobre Finanzas Sostenibles recoge que se llevará a cabo la revisión de las directrices en el segundo cuatrimestre de 2019.

«El informe del grupo técnico de expertos en este aspecto estará listo para enero de 2019 y, con anterioridad, el 18 de octubre próximo tendrá lugar un evento para stakeholders en Bruselas», anunció la responsable de la CE. 

Por último, detalló que otra acción que se está desarrollando tiene que ver con la contabilidad ambiental y las normas de reporting. «La CE ha empezado a trabajar con compañías que son muy activas en estos campos como Kering, Puma, PwC, Solvai, Philips…) para conocer si a largo plazo sería valioso para ellos disponer de estándares en materia de contabilidad y reporting con el fin de disponer de información comparable para informar a los inversores», finalizó.

«La consideración de los aspectos ambientales comenzó siendo un asunto reputacional, pero cada vez se va trasladando más hacia el área de riesgos»

José Manuel Marqués, Banco de España, director de la División de Innovación Financiera del Banco de España, inició su intervención reconociendo que «el cambio climático es una de las grandes preocupaciones de la sociedad en su conjunto y para las entidades financieras. Esto tiene dos consideraciones, desde mi punto de vista. Por un lado, el cambio climático está relacionado con el riesgo financiero, físico, jurídico, fiduciario…, lo que puede tener consecuencias tanto para las IF como para la sociedad. Pero también implica importantes oportunidades».

José Manuel Marqués, director de la División de Innovación Financiera del Banco de EspañaAsimismo, explicó la existencia de Network for Greening Financial System (NGFS), «una iniciativa en la que participan los reguladores nacionales de todo el mundo centrada en tres áreas de trabajo: una dedicada a los aspectos regulatorios que se deben considerar, otro enfocada a estándares y una última sobre el análisis del impacto que tiene la transformación de la economía para financiar el crecimiento sostenible». Según Marqués, se trata de un foro de debate en el que se comparten experiencias, pero que también ha servido para que todas las áreas del banco empiecen a considerar la integración en sus tareas regulares de las cuestiones ambientales.

Algunas de las reflexiones que el directivo del Banco de España compartió con los asistentes sobre los últimos años de debates mantenidos en el marco de NGFS se centraron en que hay un elevado nivel de heterogeneidad entre países en cuanto a la consideración de los aspectos relacionados con la sostenibilidad. «El ritmo de avance y los países es muy distinto, pero algo evidente es que en aquellos países en los que están más avanzados es porque existe una iniciativa a escala nacional que moviliza a todas las IF. En este sentido, no es extraño que Francia —que tiene en el entorno europeo más tradición en hacer regulación en el ámbito ecológico— ha progresado más en el tema de reporting y valoración de riesgos. En este sentido, el banco central  francés tiene desde principios de este año un charter sobre inversión responsable que le obliga activamente a tener en cuenta estas decisiones en todos sus ámbitos. También Holanda tiene una larga tradición y su banco central ha firmado recientemente los Principios de Inversión Responsable».

Marqués puso el acento en que, «en los últimos años, se ha avanzado mucho en el ámbito de las instituciones financieras en materia de concienciación sobre la importancia de considerar los aspectos relacionados con la sostenibilidad. Nadie cuestiona hoy en día que son relevantes en el medio plazo y pueden ser muy importantes para la sostenibilidad de las instituciones financieras. El debate se encuentra hoy en cómo abordarlos, porque la información y las herramientas son escasas, porque hay muchas cosas por construir como instrumentos financieros, métricas…

Por ejemplo, «como economista, siempre me sorprende acudir al mercado de bonos verdes y comprobar que no hay problemas de demanda. De hecho, existe una demanda elevada y es muy difícil comprar bonos verdes en el mercado secundario porque resultan muy caros. Se da una escasez notable de oferta de modo persistente, de modo que resulta realmente difícil explicar por qué no se crece. Probablemente, también se deba a problemas de estandarización, de transparencia, de métricas (cómo medir o controlar) y aquí los organismos públicos pueden hacer más por contribuir a esta coordinación a la hora de crear estos productos».

Otro aspecto complejo es el de la coordinación en la estandarización. «No es obvio el nivel de estandarización y coordinación que se debe alcanzar. Por ejemplo, se tiene que avanzar mucho sobre las métricas acerca de cómo abordar la huella de carbono. Existen numerosas maneras de medirla y no es evidente cuál es la mejor de ellas. Pero cuando vamos a los sectores, las cosas se complican más. Ir a una armonización sectorial puede dejar fuera de la financiación a empresas que estén trabajando mucho en un un sector que por naturaleza sea muy contaminante, pero que están progresando mucho en reducir las emisiones de carbono».

El director de Innovación Financiera del banco central español subrayó que otro punto importante es que «realizar actuaciones sostenibles afecta a numerosos ámbitos dentro de una organización. En el caso de de una IF, afecta a la estrategia de financiación, a las políticas de inversión, a los departamentos de riesgo, a las áreas de conservación y mantenimiento, al departamento jurídico… Lo que dice la experiencia es que, si esto no se mueve y reporta al más alto nivel, es muy difícil que toda la institución transforme su estrategia de un modo fundamental».

«Adicionalmente, la política de comunicación es muy importante y creo que este es un tema particularmente relevante para el sector financiero. Es crucial porque es de vital importancia decir lo que se está haciendo, contar lo que está bien y también evitar prácticas como el greenwashing, es decir, aparentar mucho más de lo que se está haciendo», continuó.

Para Marqués, «la consideración de los aspectos ambientales comenzó siendo un asunto reputacional, pero cada vez se va trasladando más hacia el área de riesgos y se tiene en cuenta no solo para cuidar la reputación de las instituciones, sino también para garantizar su propia sostenibilidad. Es cierto que en este punto de la gestión de riesgos está quedando clara la falta de datos y herramientas, pero considero que nadie cuestiona que los riesgos sean relevantes. No solo a el largo plazo, sino que a medio plazo van a tener un gran peso para las instituciones financieras y el hecho de que no haya información o herramientas diseñadas para medir esos riesgos no debería ser un obstáculo para que se empiece a trabajar en ello y a tener en consideración».

El representante del Banco de España resaltó que «es indiscutible que todos aquellos enfoques que consideren aspectos vinculados con la sostenibilidad suponen grandes oportunidades de inversión. Esta labor es urgente, sin duda alguna, y el sector financiero debe contribuir decididamente… pero no debemos buscar atajos ni  subvertir el mandato a nivel institucional que tienen las instituciones (…). Los bancos centrales son entidades que tienen una capacidad de hacer muchas cosas y un mandato importante que deben cumplir y al que deben rendir cuentas. El mandato relacionado con la política monetaria tiene que ver con la estabilidad de los precios. Esta limita la cartera de política monetaria, hace que sea neutral a nivel de sectores para que se transmitan de modo eficiente los estímulos monetarios. Esto limita cualquier tipo de sesgo sectorial. Si lo hiciéramos, probablemente estaríamos dañando nuestros objetivos prioritarios y esto sería difícil de explicar. El principal objetivo es el de preservar el funcionamiento del sistema financiero y evitar que se dé inestabilidad. Los riesgos vinculados con el medioambiente están ahí, por lo tanto, deberían tenerse en cuenta y no me cabe la menor duda de que, si se acumula y tenemos suficiente evidencia cuantificada, que nos deje claro qué es verde, qué es marrón y que hay una diferencia en términos de crédito eso permeará al final hacia unas normas que reconozcan esas diferencias…Pero aún queda camino por andar para poder transmitirlo a los reguladores prudenciales».

Como colofón, Marqués destacó que el Suplemento financiero del Protocolo del Capital Natural está muy alineado con todos los temas abordados. Tiene un alcance integral para las entidades, lo que facilita que se movilice toda la institución en su conjunto. Facilita la identificación de riesgos, pero también la de oportunidades, que son los dos pilares en los que ha de basarse la estrategia de las IF. Y al ser una iniciativa internacional, desde luego facilita la comparación y la transparencia sobre las actuaciones de las IF. Por ello, es una muy prometedora vía de actuación, que tiene las características esenciales que deben cumplir este tipo de marcos».

«Cada vez son más las empresas que se convierten en ejemplos de aplicación del  capital natural y España está muy bien representad»

Mark Gough, director ejecutivo de la Natural Capital Coalition, dio comienzo a su ponencia haciendo una breve introducción sobre el origen de la Coalición y los distintos mundos que la integran (ciencia y academia, gobiernos, organismos reguladores y normalizadores, finanzas, empresas y asociaciones). Además, apuntó que, en la actualidad, hay más de 80 países que cuentan con políticas para abordar los enfoques de capital natural y que desde la Coalición están impulsando el surgimiento de plataformas regionales que dinamicen el trabajo en esta esfera en sus mercados, de manera más coherente con las características de cada país.

Mark Gough, director ejecutivo de la Natural Capital Coalition, durante la presentación del Suplemento Financiero del Natural Capital ProtocolEn este sentido, detalló que en principio se plantearon lanzar tres plataformas regionales este año y ya han recibido el interés por parte de una treintena. En el caso de la española, «el Natural Capital Factory, se encuentra entre las más avanzadas», explicó.

Siguiendo con nuestro país, adelantó que «cada vez son más las empresas que se convierten en ejemplos de aplicación del capital natural y España está muy bien representada».

A continuación, explicó que la Coalición surgió cuando un grupo de más de 20 expertos del mundo de la academia y la economía se dieron cuenta de que cuando hablaban de capital natural competían sobre la idea del concepto, lo que repercutía en la ralentización del progreso de su pensamiento. Ese fue el germen que dio vida a lo que en principio se llamó TEEB for Business y que hoy en día es conocida como Natural Capital Coalition.

Desde el lanzamiento del Natural Capital Protocol en julio de 2016, alrededor de 50 000 compañías lo han aplicado en todo el mundo. Esta cifra llama la atención al compararla con las 12 000 organizaciones adheridas a la red del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, que son líderes en sostenibilidad de sus sectores. El valor que aporta el Protocolo es que «se trata de un marco que ayuda realmente al proceso de toma de decisiones. No es un proceso de reporting, de los que ya existen numerosos, sino que lo que te ayuda a encontrar la información necesaria para la adopción de mejores decisiones. Hemos contado con muchos procesos para facilitarnos ser transparentes en los procesos de reporting, pero no hemos tenido muchos centrados en ayudarnos a comprender si disponemos de los datos para informar decisiones y, una vez que tomamos la decisión, saber si es robusta o no».

Al comenzar a trabajar con el Protocolo, «nos dimos cuenta de que el trabajo desarrollado por las instituciones financieras, la comunidad aseguradora e inversora no estaba conectado con la conversación en marcha. Por este motivo, comenzamos a trabajar con UNEP FI, la Natural Capital Finance Alliance —anterior Natural Capital Declaration— y VBDO para desarrollar unas directrices específicas que conectaran a las IF con el trabajo en desarrollo y así vincular ambas conversaciones. Este es precisamente una de las misiones de la Coalición: juntar a todas las partes implicadas —gobiernos, academia, empresas, IF,…) porque solo así daremos con soluciones. Teniendo conversaciones en las que todos formen parte y en las que la naturaleza sea protagonista, podremos lograr que las cosas cambien de verdad», aseguró Mark Gough.

«¿Por qué trabajar con el Protocolo?», preguntó a los presentes, e ilustró el porqué con un ejemplo muy claro al hilo de los seis objetivos ambientales prioritarios que deben perseguir los productos financieros sostenibles mencionados por Bettina Krestchmer. «Lo importante no es cada objetivo de forma individual, sino cómo están conectados. El capital natural permite ver cómo las mitigaciones del cambio climático se conectan con el agua, el uso de la tierra y la biodiversidad… Ofrece una perspectiva mucho más integral para facilitar los procesos de toma de decisión».

La aplicación de Conectando las finanzas y el capital natural garantiza a las IF que la naturaleza forma parte de la conversación. «Permite medir no solo los impactos que sus carteras tienen sobre el capital natural, sino también sus dependencias y, sobre todo, pone los datos en un contexto que puede facilitar cambios. Por ejemplo, no es lo mismo explicar que se ha cuantificado que una empresa tiene determinado nivel de emisiones que explicar que dichas emisiones están afectando a su fuerza de trabajo, lo que a su vez influye en la productividad y, como consecuencia de ello, los beneficios están cayendo».

Este contexto lo aporta el proceso de valoración, mientras que la obtención de los datos sobre impactos y dependencias se logra mediante el proceso de medición. Sin el contexto, no es posible una comprensión suficiente sobre el alcance de los impactos y dependencias y, por lo tanto, «no se dispondrá de lo necesario para impulsar cambios», quiso acentuar Gough.

«Creemos que tener en cuenta todo lo relacionado con la sostenibilidad es una tendencia imparable y por ese motivo apostamos decididamente por ello»

Raquel Azcárraga, directora de Sostenibilidad de Bankinter, se refirió al marcado perfil orientado hacia la sostenibilidad que tiene su entidad. En este sentido, mencionó que cuentan con «un Comité de Sostenibilidad, que es el órgano presidido por nuestro presidente, Pedro Guerrero, e integrado por los directores de las diferentes áreas más directamente implicadas en el desarrollo de las 18 líneas estratégicas de nuestro Plan de Sostenibilidad 3 en Raya».

Raquel Azcárraga, directora de Sostenibilidad de Bankinter, durante la presentación del Suplemento Financiero del Natural Capital Protocol.A pesar de que la estrategia de cambio climático de la entidad, que está recogida en el Plan de Sostenibilidad 3 en Raya, ha sido habitualmente muy bien valorada por los analistas de sostenibilidad, «en los últimos años hemos querido imprimir cierto sentido de urgencia al desarrollo de las líneas vinculadas con ella. Además, tenemos muy cuenta las señales provenientes de nuestro entorno, no solo en materia ambiental, sino también del mercado y de la sociedad, así como los cambios regulatorios en ciernes que llegarán desde Europa —tal y como ha avanzado Bettina Krestchmer en su exposición— y de España. En este sentido, se ha anunciado la próxima presentación del borrador del anteproyecto de Ley Española de Cambio Climático y Transición Energética».

La directora de Sostenibilidad del banco español defendió que «creemos que tener en cuenta todo lo relacionado con la sostenibilidad es una tendencia imparable y por esta razón apostamos decididamente por ello. En este sentido, la estrategia de cambio climático que abordaremos próximamente estará en gran parte alimentada por las conclusiones del análisis interno realizado con la aplicación del Suplemento financiero del Natural Capital Protocol junto a Ecoacsa».

Sus últimas palabras formularon un mensaje de responsabilidad y coherencia como entidad financiera: «Conocemos la responsabilidad que tenemos y de la influencia que podemos ejercer en nuestros grupos de interés, y aunque la actividad del banco no es intensiva en carbono, somos conscientes de que en el reto del cambio climático todos tenemos un rol que ejercer. En el caso de una entidad financiera, dicho rol debe abordar tanto la gestión adecuada de esos aspectos ambientales directos como la de los indirectos».

«La aplicación del Suplemento financiero del NCP nos ha permitido aportar herramientas que faciliten la toma de decisión a las IF y aporten soluciones»

David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa, quiso resaltar dos aspectos especialmente significativos del trabajo llevado a cabo con Bankinter con la aplicación del Suplemento Financiero del Protocolo del Capital Natural que están relacionados con su carácter innovador. Por un lado, el análisis social realizado y, por otro, el análisis de identificación de riesgos.

David Álvarez, director ejecutivo de Ecoacsa, durante la presentación del Suplemento Financiero del Natural Capital Protocol.«El Protocolo del Capital Natural no solo sirve para evaluar impactos, sino que también sirve para empezar a caminar», llamó la atención David. «Es importante contar con herramientas que permitan hacer las evaluaciones necesarias para dar el primer paso e integrar el capital natural en las organizaciones. Y este ha sido uno de los principales enfoques a la hora de desarrollar el trabajo con Bankinter. Nos hemos centrado fundamentalmente en el alcance y en cómo ayudar a la entidad a interiorizar el capital natural en su organización y, conocido cómo funciona, poder dar los siguientes pasos para desarrollar este concepto más en profundidad»

El trabajo se ha fundamentado en dos áreas: la primera ha consistido en un análisis de métricas sociales para identificar cuál es la línea base del banco para saber cuál es su conocimiento en materia de capital natural; esto es, cuáles son los puntos fuertes, las debilidades, cómo se puede seguir trabajando en áreas relacionadas con el capital natural; qué estrategias se pueden plantear… «Ha sido un trabajo muy interesante de concienciación», subrayó el directivo de Ecoacsa, quien también incidió en el grandísimo esfuerzo realizado y la gran compenetración lograda entre todos los departamentos que han participado en el proyecto. Entre ellos, «Sostenibilidad y Comunicación —tradicionalmente afines a este tipo de iniciativas—, pero también el área de Riegos, Inversión, la gestora de activos… han participado en conocer no solo qué es el capital natural, sino cómo esos elementos del capital natural se pueden integrar en la toma de decisiones de futuro. Y, más en profundidad, han participado en el proceso de conocer cómo los aspectos relacionados con el capital natural pueden afectar en mayor o menor medida al desarrollo de productos o estrategias», puntualizó.

En la parte de análisis social, durante el proceso, «utilizamos herramientas digitales para identificar cuáles son oportunidades y los riesgos que se visibilizaban internamente para definir la base line antes mencionada y determinar los siguientes pasos que se podían dar dentro de la organización. En función de los resultados de las entrevistas semiestructuradas llevadas a cabo y mediante el uso de herramientas muy avanzadas para la medición de estos impactos, identificamos a escala interna no solo cuáles son las áreas más importantes de trabajo, sino la relación entre ellas y en qué puntos clave deberíamos centrarnos».

Una vez realizado el análisis social del entorno, arrancó el trabajo de evaluación de impactos, riesgos y dependencias del capital natural.

«Esta parte representa la segunda apuesta por la innovación del proyecto. La mayoría de los trabajos que se realizan sobre la relación de una empresa con el capital natural se basan normalmente en la evaluación de impactos. Sin embargo, el análisis de dependencias es muy raro encontrarlo en análisis de retos a escala corporativo, y nosotros no solo incluimos el análisis de impacto, sino también el de las dependencias de las diferentes líneas de inversión del banco en el capital natural», añadió.

Adicionalmente, «referenciamos la matriz de impactos y dependencias obtenida al analizar los diferentes sectores recogidos en la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE). Para ello, generamos una matriz con la valoración de los impactos y dependencias de todos los sectores de inversión recogidos en CNAE y los riesgos asociados a la inversión en cada sector, en función de todos los sectores definidos por el Banco de España y la cruzamos con los sectores de inversión de Bankinter. El resultado de ese análisis fueron unos modelos en los que categorizamos el número de impactos que tiene cada sector de inversión del banco en los distintos conceptos que abarca el capital natural, y sobre las dependencias que pueden generar mayores riesgos. «Este análisis es aplicable a cualquier actor del sector financiero y adaptable al tipo de análisis que quiera tener y al tipo de cartera de inversión que gestione», puntualizó el director ejecutivo de Ecoacsa.

Para ser más operativos con esta información que se obtiene y poderla integrar con herramientas de decisión dentro del banco, se generó otra matriz para visualizar mejor cuáles son los mayores riesgos que se podrían generar en función de los sectores. «En el eje vertical, recogimos los sectores ordenados por el número de dependencias que pueden generar y en el horizontal, los sectores ordenados en función de sus impactos sobre el capital natural. Esta matriz se ha integrado en los diferentes productos de inversión del banco y se ha proporcionado una herramienta inicial para identificar cuál es el alcance que pueden desarrollar en Bankinter para decidir priorizar la inversión en determinados sectores, evaluar qué hacer en otros y, en definitiva, conocer cuáles pueden ser sus próximos pasos», matizó.

Para nosotros, el uso del Conectando las finanzas y el capital natural: Un suplemento del Natural Capital Protocol, nos ha permitido dar un paso más allá en cómo proporcionar herramientas para facilitar la toma de decisión dentro del sector financiero para dar soluciones. Al final, esto permite no solo evaluar diferentes inversiones, sino desarrollar distintas herramientas, cuadros de mando y, sobre todo, el análisis social sobre cuál es la situación del banco en esta materia permite establecer nuevos caminos para identificar cuáles son las oportunidades que se abren… como nuevos productos de inversión, desarrollo de nuevas carteras o establecimiento de criterios de benchmarking en comparación con otras entidades».

«En Bankinter mantenemos un firme compromiso con la sostenibilidad y por lograr un mundo mejor y un modelo económico bajo en carbono»

Jacobo Díaz, subdirector de Bankinter, durante la presentación del Suplemento Financiero del Natural Capital Protocol.Jacobo Díaz, subdirector general de Bankinter, incidió en la clausura en el compromiso «que tenemos en Bankinter por la transición un mundo bajo en carbono que pueda contribuir a un desarrollo mucho más sostenible y más justo. Bankinter es una entidad que ha peleado mucho por impulsar la tecnología y la innovación. Siempre hemos tratado de hacer las cosas de forma diferente durante estos 50 años de historia y ser pioneros e innovar en productos, canales y servicios como en banca electrónica, en la banca por internet, en tecnología móvil, agentes, socios virtuales… lo que nos ha permitido diferenciarnos de los demás», detalló.

Díaz aseguró que «en Bankinter mantenemos un firme compromiso con la sostenibilidad y por lograr un mundo mejor y un modelo económico bajo en carbono. Este esfuerzo se está viendo reconocido a lo largo de los años. Cada vez estamos presentes en más índices que reconocen esta labor: estamos en el MSCI, en el ranking del CDP, y desde hace poco, formamos parte del Dow Jones Sustainability World, lo que es una gran noticia. En concreto, ocupamos la posición número 13, y cuando miramos a los compañeros de viaje que tenemos, nos entra un poco de vértigo y, al mismo tiempo, un gran orgullo».