Es urgente que los bancos centrales y los supervisores financieros actúen ante el riesgo sin precedentes de pérdida de naturaleza

Imagen: Pexels

Un nuevo informe destaca la urgencia de que los bancos centrales y los supervisores financieros actúen sobre el riesgo de una pérdida de naturaleza sin precedentes. Dado que la pérdida de biodiversidad no solo agrava los riesgos relacionados con el clima, sino que también representa una crisis mundial por derecho propio, el informe Los próximos guardianes de la naturaleza. Por qué los bancos centrales tienen que pasar a la acción en materia de riesgos asociados a la biodiversidad advierte que las prácticas actuales que consisten en integrar solo los riesgos e impactos relacionados con el clima en los mandatos existentes de los bancos centrales y los supervisores financieros, sin tener en cuenta los riesgos derivados de la pérdida de naturaleza no logran garantizar un sistema financiero sostenible.

 

El informe de WWF, que cuenta con contribuciones de I4CE, F4B, ECOFACT, CEP y UICN, subraya que, «si bien la alteración de ecosistemas y hábitats inducida por el hombre es el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad, esta última a su vez está reduciendo la resiliencia de los ecosistemas a las perturbaciones en un círculo vicioso que se refuerza a sí mismo. Esto se ve acentuado aún más por el cambio climático ya que los aumentos de temperatura y los cambios en las precipitaciones están afectando fundamentalmente tanto a los ecosistemas como a las especies. Esto crea otro círculo vicioso, ya que reduce la capacidad de la naturaleza para secuestrar carbono, acelerando así el cambio climático. En resumen, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático están indisolublemente vinculados».

 

«Mientras tanto, la pérdida de biodiversidad está alimentando cada vez más las vulnerabilidades y los riesgos económicos al socavar los servicios ecosistémicos clave y los recursos naturales de los que depende el sistema económico. A título indicativo, un informe del Foro Económico Mundial de 2020 estima que más del 50 % del valor agregado bruto de seis industrias mundiales clave depende de la naturaleza en diversos grados. Asimismo, la Natural Capital Finance Alliance estima que más del 60 % de la capitalización de mercado en el FTSE 100 depende en gran medida de la naturaleza. El coste económico de la degradación de la naturaleza ya es significativo y se espera que aumente si no se toman medidas decisivas para frenar las tendencias actuales, advierte la publicación. De hecho, investigaciones recientes sugieren que, en un escenario “business as usual”, la pérdida de biodiversidad podría costar hasta 9,8 billones de USD del PIB mundial para 2020».

Los bancos centrales y los supervisores financieros tienen un papel fundamental que desempeñar en la transición hacia un sistema financiero más sostenible y resistente que beneficie a las personas, el clima y la naturaleza

Olivier Vardakoulias e Ivo Mugglin, WWF

Los bancos centrales y los supervisores financieros han acumulado una experiencia significativa para comenzar a abordar los riesgos relacionados con el clima. Ahora deben aprovechar esta capacidad para ampliar su compromiso e incluir más dimensiones ambientales interrelacionadas en su toma de decisiones

Chiara Colesanti, miembro del Consejo de Políticas Económicas

A medida que cambia el clima, la pérdida de biodiversidad genera riesgos financieros importantes para los actores financieros. Además, puede crear un riesgo sistémico derivado de una importante perturbación económica y social vinculada a la aparición de zoonosis

Michel Cardona y Romain Hubert, I4CE

Hoy en día, el mundo enfrenta una crisis de naturaleza global que amenaza nuestro clima, alimentos, medios de vida y salud. La pandemia de la COVID-19 en curso, con sus raíces en el cambio desenfrenado del uso de la tierra, la deforestación y el comercio de vida silvestre, es la evidencia más reciente de que la actividad humana insostenible está llevando al límite los sistemas naturales del planeta que sustentan la vida en la Tierra.

 

Impulsada por la agricultura, la deforestación es una de las principales causas del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, socavando el capital natural de los países productores y afectando las economías y la estabilidad financiera. Más de la mitad de la pérdida total de bosques entre 2001 y 2015 fue impulsada por la agricultura comercial, lo que se traduce en riesgos financieros para las instituciones financieras que están directa o indirectamente expuestas a ella mediante el financiamiento de productos básicos de riesgo forestal.

 

Del mismo modo, la presión sobre los recursos hídricos puede tener graves consecuencias para las economías y las empresas que dependen del agua. En India, por ejemplo, cerca del 40 % de la exposición crediticia bruta de los bancos indios se encuentra en sectores donde los riesgos relacionados con el agua son importantes.

 

El nuevo informe también destaca cómo la degradación ambiental y la pérdida de biodiversidad no son solo materiales para financiar, sino que las finanzas también son importantes para la capacidad de regeneración de forma sostenible del medio ambiente. Esto significa que los bancos centrales y los supervisores financieros deben mirar más allá de la gestión adecuada de los riesgos financieros derivados de la pérdida de biodiversidad. También necesitan evaluar y medir los impactos de su propio balance, así como presionar a las instituciones financieras para que sigan su ejemplo para garantizar una transición ordenada y segura hacia una economía más sostenible.

 

Además de los argumentos financieros para que el sector de las finanzas actúe, el informe destaca los fundamentos legales para que los bancos centrales y los supervisores financieros asuman la responsabilidad que les confieren los tratados y normas internacionales, así como los marcos regulatorios nacionales. Estos incluyen los estándares internacionales para la supervisión bancaria o la supervisión de seguros en los que se requieren medidas preventivas e intervención temprana antes de la aparición de nuevos riesgos. El informe también destaca el deber de los bancos centrales y los supervisores financieros de alinearse con objetivos ambientales gubernamentales más amplios.

 

Sobre la base de los hallazgos del informe, WWF recomienda a los bancos centrales y supervisores financieros:

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