El coste de la pérdida de biodiversidad

Imagen: Pixabay

Para revertir la pérdida de biodiversidad para 2030, es necesario invertir a escala mundial entre 722 000 y 967 000 MUSD cada año durante la próxima década. Esta cifra sitúa la brecha de financiación de la biodiversidad en una media de 711 000 MUSD o entre 598 000 y 824 000 millones de USD anuales, según un estudio llevado a cabo por Paulson Institute, The Nature Conservancy y Conrnell Atkinson Center on Sustainability. 

 

Los autores de Financiando la naturaleza. Cerrando la brecha global de financiación de la biodiversidad calculan que los flujos de financiación dirigido hacia la conservación de la biodiversidad mundial en 2019 se elevan a entre 124 000 y 143 000 MUSD. Esto representa casi triplicar la financiación desde 2012 pero, para ponerlo en contexto, el gasto en subsidios agrícolas, forestales y pesqueros que degradan la naturaleza es al menos dos o cuatro veces mayor. Y esto último no incluye los subsidios a los combustibles fósiles.

 

El informe se encuentra entre los primeros análisis que incluyen el coste de cambiar la agricultura, la infraestructura y otros sectores de alto impacto hacia prácticas empresariales más sostenibles. Según sus responsables, «esto es importante porque, sin hacer cambios sustanciales en los sectores que degradan la naturaleza, la comunidad internacional no detendrá la pérdida de biodiversidad, sin importar cuán importantes sean las acciones en otras áreas».

 

La Tierra está experimentando una pérdida de biodiversidad dramática y acelerada causada por las actividades humanas. Aunque la extinción es un fenómeno natural, los científicos estiman que el mundo está perdiendo especies a un ritmo hasta 1000 veces la tasa natural de una a cinco especies por año. La abundancia de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios ha disminuido de media un 60 % durante las últimas cuatro décadas; es decir, en un abrir y cerrar de ojos en términos evolutivos. Si la sociedad humana continúa en esta trayectoria, nos enfrentamos a un futuro en el que del 30 al 50 % de todas las especies pueden perderse a mediados del siglo XXI.

 

La biodiversidad es esencial para la salud de nuestro planeta, pero está en fuerte declive, impulsado principalmente por el comportamiento humano. La Plataforma Intergubernamental de Política Científica sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) de las Naciones Unidas advirtió recientemente que los seres humanos están explotando la naturaleza mucho más rápidamente de lo que puede renovarse.

 

Mientras el mundo trabaja para gestionar los impactos de la pandemia de COVID-19 y restaurar nuestras economías, fácilmente podríamos olvidar el valor de la naturaleza, lo que sería un error. Una investigación del Foro Económico Mundial muestra que 44 billones de USD del PIB mundial, alrededor de la mitad, depende en gran medida o moderadamente de la naturaleza. Como ejemplo, cabe apuntar que la pérdida mundial de todos los polinizadores (incluidas abejas, mariposas, polillas y otros insectos) llevaría a una caída en la producción agrícola anual de alrededor de 217 000 millones de USD.

 

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