España, 15.ª de la clasificación de países por porcentaje del territorio con biodiversidad y ecosistemas en estado frágil

Imagen: Pixabay

Un reciente informe del Swiss Re Institute sitúa a España en la 15.ª posición de la tabla de los países con mayor cuota de territorio con su biodiversidad y ecosistemas en estado frágil de los 195 analizados. Este resultado deriva del análisis del Índice de Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas de Swiss Re (SRI, por su acrónimo en inglés), que mide el porcentaje de área de los países que es vulnerable al aumento de perturbaciones ecológicas, la cuota de ecosistemas intactos y la dependencia de las naciones de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos (BES).

 

Según el documento, aproximadamente el 55 % del PIB mundial, el equivalente a 41,7 billones de dólares depende de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos altamente funcionales. Sin embargo, una quinta parte de los países están en riesgo de que sus ecosistemas colapsen como consecuencia de una disminución de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas beneficiosos relacionados.


Un total de 39 países tienen ecosistemas en estado frágil en más de un tercio de su tierra. En Malta, Israel, Chipre, Bahréin y Kazajistán, tienen un 100 %, 53 %, 50 %, 47 % y 43 %, respectivamente, de territorio con BES en la situación más vulnerable (calificados “Very Low” BES class) y el 0 % de su tierra con BES intactos, según la clasificación del SRI.

 

De las potencias del G20, Sudáfrica y Australia ocupan los puestos 6.º y 8.º del ranquin de BES más frágiles, con un 40 % y un 34 % de su territorio, fundamentalmente por los impactos negativos derivados de la escasez de agua, junto con factores como la protección costera y la polinización.

 

En el caso de España, el 23 % del territorio se enmarca en la clasificación “Muy Baja” de sus BES, y solo un 1 % de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos españoles permanecen intactos.

 

El índice BES de la compañía aseguradora proporciona una visión comparativa y holística del estado de la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas a nivel mundial. Funciona agregando datos de diez categorías diferentes de BES que abordan la seguridad del agua, el suministro de madera y de alimentos, la integridad del hábitat, la polinización, la fertilidad del suelo, la calidad del agua, la regulación de la calidad del aire y el clima local, el control de la erosión y la protección costera.

 

El índice también subraya la importante necesidad de soluciones de seguros basadas en la naturaleza y de la creación de un nuevo segmento de seguros que contribuyan a fortalecer la resiliencia de las regiones y comunidades afectadas por la vulnerabilidad de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

 

Asimismo, incide en la importancia de la conservación de la naturaleza para garantizar una economía que funcione. Entre los 10 principales países con ecosistemas frágiles y una alta dependencia del PIB de los servicios naturales, destacan los países en desarrollo ricos en recursos con grandes sectores agrícolas, como Kenia, Vietnam, Pakistán, Indonesia y Nigeria. El estudio destaca el riesgo real de que estas economías lleguen potencialmente a puntos críticos de inflexión cuando se interrumpen los recursos naturales esenciales. Además, destaca el valor de la diversificación económica continua combinada con los esfuerzos en conservación y preservación en esos países.

 

Sin embargo, las principales economías del sudeste asiático, Europa y América que ya cuentan con economías diversificadas, también están expuestas al riesgo de la disminución de BES. Esto se debe a que importantes sectores económicos individuales pueden verse afectados por factores BES individuales, como la escasez de agua, que puede tener un efecto perturbador en sectores dedicados a la fabricación, el inmobiliario y las cadenas de suministro de los países.

 

El informe analiza cómo abordar los desafíos asociados a la biodiversidad y los servicios ecosistémicos a través de simples acciones de preservación puede tener impactos significativos. Por ejemplo, la restauración de ecosistemas a lo largo de la costa de Luisiana podría reducir los costes de inundación previstos en 5300 M$ anuales. Las medidas para garantizar el funcionamiento de los arrecifes de coral a nivel mundial podrían reducir los daños estimados por inundaciones como consecuencia de tormentas que tengan lugar a lo largo de 100 años que de otra manera aumentarían en un 91 % en todo el mundo.

Imagen: Swiss Re.

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