El PE aprueba la taxonomía que determina qué actividades son sostenibles ambiental y socialmente

El PE aprueba la taxonomía que determina qué actividades son sostenibles ambiental y socialmente

El PE aprueba la taxonomía que determina qué actividades son sostenibles ambiental y socialmente

El Parlamento Europeo acaba de dar luz verde a los criterios que serán tenidos en cuenta para determinar qué actividades económicas son sostenibles desde el punto de vista ambiental y social en el marco comunitario. Esto es, ha aprobado la denominada «taxonomía», con la que se persigue evitar el blanqueo ecológico (greenwashing) y favorecer inversiones en actividades que estén alineadas con el Acuerdo de París y contribuyan a avanzar en la transición ecológica y el cumplimiento del nuevo Pacto Verde Europeo (European Green Deal).

 

Según las nuevas reglas, deben tenerse en cuenta si una actividad contribuye significativamente a uno o más de uno de los siguientes objetivos para determinar si es o no sostenible, y, además, comprobar que no daña de forma importante a ninguno de ellos.

  • Mitigación y adaptación al cambio climático.
  • Uso sostenible y protección del agua y los recursos marinos.
  • Transición a una economía circular, incluida la prevención de residuos y el aumento de la absorción de materias primas secundarias.
  • Prevención y control de la contaminación.
  • Protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas.

Reverdecer el sistema financiero es el primer paso para facilitar que las inversiones se dirijan hacia la dirección correcta y contribuyan a lograr el objetivo de la neutralidad climática.

 

El texto no excluye ni incluye en la lista negra ninguna tecnología o sector específico de las actividades ecológicas, a excepción de los combustibles fósiles sólidos —como el carbón o el lignito— que sí quedan excluidos. Sin embargo, el gas y la producción de energía nuclear no están explícitamente excluidos de la regulación. Estas actividades pueden etiquetarse como una actividad habilitadora o de transición en pleno respeto del principio de «que no realizan un daño significativo».

 

Los criterios de la taxonomía también deben garantizar que las actividades de transición necesarias para lograr que nuestra economía sea climáticamente neutral, pero que son incompatibles con la neutralidad climática, deben tener niveles de emisiones de gases de efecto invernadero correspondientes al mejor desempeño en el sector o la industria. Las actividades de transición no deberían obstaculizar el desarrollo de actividades bajas en carbono ni contribuir a los efectos de bloqueo intensivos en carbono, dice el texto.

 

Se aplicará una regla similar a las actividades que permiten directamente a un sector mejorar su desempeño ambiental (como la fabricación de turbinas eólicas para la generación de electricidad).

Próximos pasos

El acuerdo alcanzado por el equipo negociador del PE tendrá que ser aprobado primero por los dos comités involucrados y por el pleno. La Comisión actualizará periódicamente los criterios técnicos de evaluación para las actividades de transición y habilitación.

 

Para el 31 de diciembre de 2021, debe revisar los criterios de selección y definir los qué aspectos deben ternerse en cuenta cuando una actividad tenga un impacto negativo significativo en la sostenibilidad.

 

En los siguientes enlaces tienes más información sobre el marco para facilitar la inversión sostenible y la propuesta de regulación de la Comisión sobre esta materia.

 

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